Caminar descalzo por casa es algo que no está bien visto en muchas familias, ya que el calzado nos protege del impacto con el suelo o de la suciedad que pueda haber en él, pero desde Flexor nos preguntamos ¿es realmente malo para nuestra salud podológica caminar descalzo?

Al parecer no es tan malo como muchos creen y hasta podría llegar a tener diversas ventajas como las que verás a continuación, ya que caminar descalzo por el hogar:

 

  • Libera a los pies de los efectos negativos del calzado:

 

Podría llegar a ser recomendable caminar en casa descalzo, ya que evitamos la humedad que genera el calzado y la presión del mismo sobre el pie, liberándolo así de los efectos negativos que pueden generarse por el uso cotidiano de los zapatos.

 

  • Fortalece el sistema nervioso:

 

El pie es la parte del cuerpo que contiene más terminaciones nerviosas por centímetro cuadrado. El tener contacto con el suelo, permite liberar estrés y fortalecer el sistema nervioso, cosa que con el uso del calzado se ve impedido por la suela y demás componentes del mismo.

 

  • Elimina la tensión muscular:

 

El hecho de caminar sin zapatos es muy beneficioso, ya que se puede reducir o eliminar la tensión de los músculos del pie tras las horas de poca movilidad.

 

  • Mejora la musculatura y la circulación:

 

Dejar los zapatos en la puerta de casa es un hecho saludable, ya que se mejora la circulación sanguínea al poner los músculos del pie en contacto con la superficie, obligándolos así a trabajar y estimularse.

 

  • Estimula el desarrollo cognitivo de los bebes:

 

En los primeros meses de vida, es importante este hábito, ya que a través de los pies se capta información del exterior, por eso es recomendable caminar sobre diferentes superficies.

 

Por lo tanto, vemos que caminar descalzo, siempre y cuando sea en casa, no es malo y nos aporta gran variedad de beneficios.

 

Sin embargo, tenemos que tener en cuenta la protección de los pies en lugares públicos, como serían la calle, instalaciones deportivas o piscinas. El único lugar público donde se puede evitar el uso de calzado, sería la playa o en el césped.