Unos pies sanos no son solo aquellos que no presentan dolencias, sino aquellos que no ocasionan otros problemas en el resto del cuerpo. Rutinas de higiene, hidratación o el uso de un buen calzado y unas plantillas de confort son algunas de las claves a tener en cuenta.

¿Qué son unos pies sanos?, ¿cómo conseguirlos?, ¿qué factores influyen en la salud de los pies? Estas son algunas de las preguntas que vamos a tratar de desvelar a lo largo de este artículo.

¡Toma buena nota!

Higiene, cuidados, hidratación y protección

Existen numerosos factores que influyen en la salud de nuestros pies, más allá del calzado y las plantillas de confort, y es que son el eje de la movilidad del cuerpo, lo que supone múltiples conexiones.

Cuando hablamos de pies sanos hacemos referencia a unos pies limpios, libres de infecciones e hidratados.

Una rutina diaria de higiene es fundamental para lograr el primero de estos tres puntos. Junto a ella, la hidratación. Limpia a conciencia cada día todas las partes del pie, incluido los dedos y las uñas. Después, aplica crema hidratante. Finalmente, para cuidarlos en profundidad, acude a un centro especializado para disfrutar de una pedicura y/o masaje. ¡Tus pies lo agradecerán!

Otro de los puntos a considerar es la protección. Los pies pueden entrar en contacto con patógenos que desemboquen en infecciones como los hongos. Para proteger los pies, utiliza calzado adecuado en espacios húmedos públicos, como las duchas de los gimnasios.

Calzado y plantillas de confort

Otra de las claves de unos pies sanos es el calzado. Más allá de los criterios de la moda y la tendencia, el calzado debe cumplir una función muy clara: confort. Para ello existen algunos parámetros que pueden contribuir a lograrlo, como el material o la suela.

Junto al calzado, las plantillas de confort. Ideadas especialmente para proporcionar la comodidad que el pie necesita, proporcionan otros beneficios como la transpiración o la memoria.

¿Tienes unos pies sanos? Si no es así, ha llegado el momento de ponerte manos a la obra siguiendo estos consejos. La hidratación, el calzado o unas plantillas de confort pueden ser la clave. Y como siempre, ante cualquier duda, consulta con un podólogo.

¡Mima tus pies!